29 ago. 2008

Silenciosa muerte

La humedad resbaladiza del pavimento, la carretera como una serpiente, tiempo que marchita los claveles y me envejece sin piedad.

Una voz angelical me inquieta por momentos, viejos recuerdos llegan de súbito (aquel árbol sangrante, aquella casa en penumbras...). Las palabras que nunca dije hoy quieren pronunciarse por sí mismas formando un nudo en mi garganta, todo aquello que preferí envolver en esa invisible manta de silencio.

Sol que me deslumbra, mis piernas que se rinden, el miedo como un inevitable trago amargo, una rama que no se mueve. Maldita montaña que cada tarde me robas la luz del sol, ya no voy a verte mas.

Veo venir a lo lejos a un hombre de caminar solemne, con alas como de halcón que se despliegan y se encogen, parece mirarme mas no tiene ojos. Hileras de una espesa sangre brotan de sus cuencas vacías, al parecer no siente dolor, su inexpresivo rostro me asusta, siento una suerte de angustia (es que aún estoy vivo)

En su mano derecha una espada, en su izquierda una flor.

Quiero gritar, quiero huir, quiero abandonar este cuerpo inútil y emprender un vuelo alto, mis manos tiemblan.

El hombre aquel ya está ante mí, esbozando una sonrisa cínica y burlona, con las alas encogidas y la sangre de sus ojos cayendo a gotas. Lanza la flor al aire, y siento su espada atravesar mi pecho en un golpe limpio y certero que me destroza la espina al salir por mi espalda.

La muerte es agridulce y fría... como una dolorosa purificación, como el olvido, como la soledad...

Ahora me encuentro boca arriba moribundo, con un par de lágrimas como dos gotas de plomo liquido. Ya no veo al hombre, me ha dejado a solas con la muerte, la flor desciende lentamente y se clava en mi pecho, a pocos centímetros de la espada que me hace jadear agonizante.

¿Es miedo lo que siento?, ¿a qué le temo?... ¿A la nada, al vacío, al no ser?, los siento venir tras de mí como bestias, esperando el momento para hundirme en una eterna noche sin estrellas. Vaya crueles que son los enemigos invisibles, se disfrazan de ausencias, de silencios, trepan cual insectos, se agigantan, nos poseen, nos abofetean sin que lo notemos siquiera, y así vamos, como ciegos adoloridos, preguntándonos qué cosa nos ha golpeado. Al final voy a tener que tragarme mis dudas, es como un todo que no es nada, un fuego frío, un hielo que quema, demonios con alas blancas...

La lucidez me abandona.

Este mundo hostil y descarado no es mi hogar, no hay dones, no hay esperanzas. No había notado lo bella que es esta flor, la voz que me inquietaba se convierte en un sustento que aligera el peso de mi agonía, no me gustan las despedidas. Podría pronunciar palabras memorables, o intentarlo al menos, pero prefiero morir en silencio, el mismo silencio que en vida fue mi coraza.


Edward.-
Este escrito es hermano de "Libertad" y de "Caída"(posteados anteriormente), son relatos que escribí hacen unos 4 años, lleno de dudas existenciales y ansias de nuevas libertades, estos días iré posteando los demás conjuntamente con escritos nuevos, espero sean de su agrado.

7 comentarios:

Pedro Genaro dijo...

Edward, este escrito no busca agradar, pero cómo impacta a quien lo lee. Mientras leía tu descripción del verdugo pensaba que no me importaría morir siempre que no fuera a manos de un ser abyecto, cínico o cobarde, como son esos enemigos invisibles que nos atacan por la espalda, que nos abofetean sin darnos cuenta. Gracias de corazón...no me agrada (porque para sentir tu angustia tuve que imaginar mi propia muerte) pero me gusta! No sé por qué pero el personaje se me pareció salido de la película "El Laberinto del Fauno".

Edward Padilla dijo...

Ciertamente, estoy consciente de que no es un escrito agradable, lo de "espero sean de su agrado" es un modismo que suelo utilizar casi de forma autómata. Como casi todo lo que escribo es una especie de mosaico de mis dudas, temores, inquietudes filosóficas y recuerdos mezclados con sueños y fantasías de mi nihilista y misántropa imaginación.

P.S. No siempre soy así, a veces tengo breves episodios de lucidez, incluso en ocasiones hasta me pongo a escribir de amor.

E.B. dijo...

...en este escrito, al parecer sin darte cuenta, también hablas del amor.

Cuando te pronuncias y quieres decir lo que nunca dijiste, cuando luchas por safar ese nudo en tu garganta, cuando maldices por no poder ver la luz del sol, la manera en como te aferras a la vida...
cuando impotente te encuentras con esos enemigos invisibles que te ha rodeado...
tu contradicción de expresar que te abandona la lucidez y al mismo tiempo, el darte cuenta de lo hermoso de las cosas mas sencillas que te rodeaban...

Fuiste antagónico y siéndolo enarbolaste la belleza del amor por la vida, por las cosas sencillas, por el detalle, por la libertad.

É.

Iconoclasta dijo...

Es puro romanticismo trágico. Buscamos, ante lo falaz, lo mediocre y la cobardía, un final feliz.
Que al menos la muerte nos haga héroes, guerreros que nunca fuimos, que no seremos...
La silenciosa muerte podría ser nuestra última ilusión en esta vida que no ha sido para tanto.
Un placer divagar con tus buenas prosas, Edward.
Buen sexo.

Pedro Genaro dijo...

La trascendencia es algo tan particular...cada quien es héroe de la vida que le ha tocado vivir, pues cada respiro es una decisión de vida. Yo soy el héroe de mi vida, sin importar lo que otros opinen de mí, pero ciertamente hay personas que solo conciben la trascendencia según los ojos de los demás y para esos cada una de las vidas de los anónimos que no llenan titulares, no son héroes.

Edward Padilla dijo...

Erika, como siempre un privilegio contar con tu presencia, gracias por buscar la belleza dentro de mis escritos mas oscuros, ya quisiera yo poder escribir esas palabras que hacen nudo en mi garganta, perdón, de mi personaje.

Iconoclasta, esa silenciosa muerte es la que nos purificaría, es un canto a la desdicha de que nunca tendremos un final tan memorable, con una flor clavada en nuestro pecho llenando de un lírico onirismo nuestro final y un emisario con alas de halcón que nos haga los honores, que nos convierta en heroes. Sabes, hace 4 años recien te descubría (escrituraenlared) y sinceramente la narración en 1ra. persona es algo que te debo a ti.

Pedro, tu punto de vista es mas humanístico, hablas de autosuficiencia, de ser nuestros propios héroes (otra clase de heroes), sin doblar de tambores, sin ambición de trascendencia, es muy válido todo lo que dices, gracias por tu aporte.

Baakanit dijo...

"La muerte es agridulce y fría... como una dolorosa purificación, como el olvido, como la soledad..."

Muy dentro de nosotros, anhelamos saber de la muerte, que hay en ella que a muchos le resulta tan atractiva, que hace que muchos la vean como la salvación.

Esta descripción me hizo recordar el diálogo de una serie de HBO sobre el principio de la guerra de Irak, llamada Generation Kill

Hay un instante en el cual los soldados de Sadam le están disparando a los marines, la mayoría de ellos corren a buscar refugio para disparar desde ahí, hay uno que no se inmuta, se queda en el mismo medio de la carretera tratando de ver de dónde venían los tiros.

Uno de los jefes le dice: "Trombley por qué no te moviste?"

"I just wanted to know what it feels like to get shot."

"Sólo quería saber cómo se siente un tiro."

También quería añadir que este relato tiene un sabor onírico.

Saludos