16 abr. 2010

Un hombre libre


Muchos se creen libres

porque pueden andar por ahí
con sus historias a cuestas
como pesadas cruces

piensan que la libertad es un lugar
un status, una cuenta bancaria
un caminar erguido sin mirar atrás
un documento oficial, un privilegio
aviones que surcan los cielos
como pájaros sin vida...

puertas que se abren
verdades que se esconden
escaleras altas
paraísos terrenales

mi libertad es un sentimiento
nunca fui tras ella
mas bien nació de mis adentros
como manantial
como luz que brota de entre las cavernas

así es mi libertad

la respiro
es mi estandarte, mi espada...

el trapecio sobre el que se balancea mi alma
cuando quiere jugar a ser hoja al viento

los que se creen libres me miran
merodean como langostas infernales
murmuran entre ellos
dicen que me parezco a ciertos personajes
y cuando mi mirada les hiere, huyen de mí
se cubren el rostro
se burlan, dicen que estoy loco

tan solo porque camino por sendas distintas
partiendo en dos el horizonte
cual si fuese de papel

porque prefiero el silencio
antes que la amarga sinfonía de lo cotidiano

porque me regocijo en mis absurdos
en mis abismos de mil colores
y en las calles sombrías de mis soledades

porque aprendo mas de las piedras del camino
que de los sabios y sus doctrinas

porque pienso que los relojes y calendarios
no saben nada del tiempo

porque no tengo cadenas invisibles que me aten

porque soy real
porque no tengo dioses, ni miedos absurdos, ni pudores
porque no temo a la historia
ni a los profetas
ni a los que fueron
ni a los que vendrán
ni a las marionetas sin voluntad
ni a los que mueven sus hilos

porque dibujo pequeños mundos en el aire
cuando se me antoja ser dios

porque soy mas humano cuando tus ojos me miran
y no me importa que lo notes

Edward (es que mi libertad es incomprendida)

6 abr. 2010

La reina de la noche



La noche es una fiera hambrienta
se alimenta de gemidos, de sangre
de sudor, de bocanadas de humo,
de soledades...

el árbol de la cotidianidad se estremece
mil hojas desprendidas se arremolinan

Sudestada...

las miradas tiemblan
a la luz de una luna altiva y arrogante

caminamos entre muertos y esclavos
y sin embargo somos libres
artistas de la vida
filósofos de la pasión

atravesando umbrales
eligiendo los caminos pedregosos y espinados
deseosos de tropezar
de refugiarnos en la soledad
para que el mundo no nos corrompa
para no ser reyes en castillos de hielo
para no quemarnos en hogueras ajenas

la noche invita a romper esquemas
a desafiar a los sabios ilustres
a pasar de largo frente a los indigentes
a caminar sobre el césped de la vanidad

a orinar en el altar de la patria
y fumar un cigarrillo mentolado
en la maldita catedral...

a engañar al ultimo policía honesto
a apedrear el cielo
e incendiar el horizonte

a descorchar un vino barato
y saborearlo cual si fuese néctar divino

a conversar con Nietzsche en el parque
y reírnos de su bigote

a desenterrar lo prohibido
y llevarlo como estandarte
a sacudirnos el polvo de lo trivial

a enamorarnos de cierta camarera
aunque sea una puta
a dibujar su figura en el aire
como quien manipula el tiempo

a mirarla a los ojos
sin decirle nada

a encender un cigarrillo por ella
y otro, y otro...

que diablos, la cajetilla completa
para maltratar el cuerpo, los sentidos
y abofetear la razón

es que llegado el momento
no importa nada
excepto su olor
y sus tacones
sus malditos tacones...

qué escribirá en esa libreta?
de qué color será su historia?

a quién se entregará esta noche,
mientras escribo estas líneas?
cual será su nombre?
le romperá a mi amigo su corazón?
o curará sus heridas?

le gustará el mar?

Que importa
Si a fin de cuentas
Nada importa.

Edward (reescribiendo la palabra Libertad)