30 ago. 2008

Inalcanzable

Sobre una vieja mesa de dibujo arrinconada. Delicados trazos, ilusión de volumen perfectamente lograda, naturaleza muerta inconclusa. "Tranquilo, La paciencia es propia de los maestros", solía decirle el abuelo, debió haberse distraído al dibujar su rostro, una ligera desproporción en el entrecejo endurece la expresión del anciano, no acostumbraba fruncir el ceño de esa forma, esto ya no lo inquieta, es casi imperceptible, mas aún bajo aquella tenue luz.

Indeliberadamente se sumerge en un sueño profundo, un lápiz cae de su mano (a veces escribe poemas). Le quedan algunos cigarrillos, uno para cuando despierte, el resto para no sentirse tan solo al anochecer, quizá beba algún sorbo de vino viejo.

Últimamente se le repite el mismo sueño una y otra vez, la misma mujer de ondulada y dorada cabellera , el mismo instinto de ir tras ella, siempre tan inalcanzable, tan callada...
La vastedad del bosque, un sol que se derrama gota a gota, el cansancio, la mujer camina sobre el agua con la naturalidad propia de los pájaros al volar, los reflejos se distorsionan con cada paso.
Sabe que no podría seguirla sobre el río, pese a estar en un sueño teme hundirse en el intento. Otra vez la misma sensación de derrota, de no poder sostener el agua que se escapa entre dedos, ella se va perdiendo de vista entre los árboles del bosque, como siempre sin decir adiós, y esa indiferencia le hace aún más bella.

Un suspiro, un breve cerrar de ojos, se dispone a regresar cabizbajo, sollozante. Ya no recuerda su punto de partida, caminará sin rumbo, sin prisa, no es preciso correr, no queda nada ni nadie a quien perseguir.

Las bestias duermen, están cansadas de existir en el sueño de alguien más, quieren hacerlo en los propios. Cierto día se cansarán también de estar allí, y en sueños soñarán, es el instinto de huir a nuevos mundos, todo ser vivo lo posee, en algunos es mas fuerte que en otros.

Y todo se oscurecerá cuando algún ruido despierte al hombre taciturno que solía dibujar. El caminante lo recuerda vagamente, solía ser él.

La sensación de llevar puesto un abrigo de espinas es propia de quien camina en soledad. Se apagan algunas llamas en su interior, otras se encienden tímidamente, ilusiones se reducen a cenizas y nadie sopla sobre estas. No es preciso llorar cuando ya nada importa, sería tan absurdo como correr tras el viento.

Las gotas de sol no dejan de caer, pronto caerá la última, la noche será oscura, por alguna razón que desconoce, las noches de sus sueños estás desprovistas de lunas y estrellas, solo hay fosforescentes luciérnagas que vuelan en círculos lentamente como queriendo hipnotizarlo, y en el mayor de los casos lo consiguen. Súbitamente se descubre despierto sobre el sillón de siempre, algo contrariado pues si mal no recuerda, justo antes de quedarse dormido se disponía a escribir algunos versos. Instintivamente se lleva un cigarrillo a la boca y al encenderlo recuerda a su bella perseguida, -Algún día conseguiré alcanzarla- se dice a sí mismo -Algún dia-.

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Edward.- un viaje al mundo de los sueños que escribí hace casi 5 años y que hoy me hace recordar tantas cosas: una joven de cabello negro que tenía la extraña y sobrenatural habilidad de robarme el habla y pensamiento al pasar, una clase de Dibujo 1, la divina comedia de Dante que tanto tardé en leer, Kafka que me torturaba, mis largas noches de entonces pensando en Descartes, en el origen del tiempo, en lo corta que es la vida, en esa mujer, la primera, esa de la que no me gusta hablar, la del beso bajo el árbol herido, la que me hizo... , en fín, son muchos recuerdos, demasiados. Este sí, puede que sea de su agrado, no estoy seguro.

29 ago. 2008

Silenciosa muerte

La humedad resbaladiza del pavimento, la carretera como una serpiente, tiempo que marchita los claveles y me envejece sin piedad.

Una voz angelical me inquieta por momentos, viejos recuerdos llegan de súbito (aquel árbol sangrante, aquella casa en penumbras...). Las palabras que nunca dije hoy quieren pronunciarse por sí mismas formando un nudo en mi garganta, todo aquello que preferí envolver en esa invisible manta de silencio.

Sol que me deslumbra, mis piernas que se rinden, el miedo como un inevitable trago amargo, una rama que no se mueve. Maldita montaña que cada tarde me robas la luz del sol, ya no voy a verte mas.

Veo venir a lo lejos a un hombre de caminar solemne, con alas como de halcón que se despliegan y se encogen, parece mirarme mas no tiene ojos. Hileras de una espesa sangre brotan de sus cuencas vacías, al parecer no siente dolor, su inexpresivo rostro me asusta, siento una suerte de angustia (es que aún estoy vivo)

En su mano derecha una espada, en su izquierda una flor.

Quiero gritar, quiero huir, quiero abandonar este cuerpo inútil y emprender un vuelo alto, mis manos tiemblan.

El hombre aquel ya está ante mí, esbozando una sonrisa cínica y burlona, con las alas encogidas y la sangre de sus ojos cayendo a gotas. Lanza la flor al aire, y siento su espada atravesar mi pecho en un golpe limpio y certero que me destroza la espina al salir por mi espalda.

La muerte es agridulce y fría... como una dolorosa purificación, como el olvido, como la soledad...

Ahora me encuentro boca arriba moribundo, con un par de lágrimas como dos gotas de plomo liquido. Ya no veo al hombre, me ha dejado a solas con la muerte, la flor desciende lentamente y se clava en mi pecho, a pocos centímetros de la espada que me hace jadear agonizante.

¿Es miedo lo que siento?, ¿a qué le temo?... ¿A la nada, al vacío, al no ser?, los siento venir tras de mí como bestias, esperando el momento para hundirme en una eterna noche sin estrellas. Vaya crueles que son los enemigos invisibles, se disfrazan de ausencias, de silencios, trepan cual insectos, se agigantan, nos poseen, nos abofetean sin que lo notemos siquiera, y así vamos, como ciegos adoloridos, preguntándonos qué cosa nos ha golpeado. Al final voy a tener que tragarme mis dudas, es como un todo que no es nada, un fuego frío, un hielo que quema, demonios con alas blancas...

La lucidez me abandona.

Este mundo hostil y descarado no es mi hogar, no hay dones, no hay esperanzas. No había notado lo bella que es esta flor, la voz que me inquietaba se convierte en un sustento que aligera el peso de mi agonía, no me gustan las despedidas. Podría pronunciar palabras memorables, o intentarlo al menos, pero prefiero morir en silencio, el mismo silencio que en vida fue mi coraza.


Edward.-
Este escrito es hermano de "Libertad" y de "Caída"(posteados anteriormente), son relatos que escribí hacen unos 4 años, lleno de dudas existenciales y ansias de nuevas libertades, estos días iré posteando los demás conjuntamente con escritos nuevos, espero sean de su agrado.

28 ago. 2008

A Ramón Parra "Mongo" (EPD)

Una tormenta, una ventana
Un trago dulce de vino tinto
Uno amargo de soledad
Pensamientos oblicuos, paralelos, entrelazados...
Una sonrisa ante el espejo
Una guerra sin enemigo

Memoria que es mi Gólgota y mi cruz
Mi seductora Magdalena
El judas que me vende
Látigo de mis flagelos
Pereza de mis despertares
Canto de mis dichas
Las efímeras, las prolongadas
Mi precipicio, mi miedo a saltar
Mi ángel invisible
Mi canción inolvidable
Mi insensatez, mi fragilidad
Mi armadura de silencio
Mi miedo a la verdad
A la ironía, al cinismo del mundo
A las miradas profundas que desvelan mis escondrijos

Un león enjaulado es mercancía
Un hombre sin sueños no es un hombre
Es un muñeco articulado
Que por instinto se mueve, se alimenta, se refugia...

Un hombre sin amor es un poema triste
Un apátrida taciturno
Prisionero de sus dudas
Vagabundo desnudo que solía ser caballero
Indefenso, cansado, moribundo...

Me apresuro a seguir esa estela
Esa blancura espumosa que con facilidad se pierde de vista
Sin cuyo fulgor no soy nada

Ay, cuan frías son las piedras del camino
Cuan dolorosos los tropiezos
Ya me lo había advertido aquel anciano
A quien tanto admiraba el niño que fui
A quien con inevitable nostalgia evocan mis versos
Jornalero de mil batallas
Siempre tan enamorado de mi madre
Cuando su belleza aún resplandecía
Cuando aún había magia en mis sueños
No me canso de preguntar
¿qué cosa es el tiempo?, ese sonámbulo peregrino
estoy cerca de pensar que es sustancia primaria
de la que todo está hecho
materia prima del olvido
padre de todos los dioses
el enigma y la verdad
verdad silencio, verdad maldita
verdad amarga, verdad espejo
verdad espina...


Edward.- (hace mucho, los poemas se hacen viejos)

Ramón Parra (Mongo), noble anciano que conocí cuando era niño en mis años en el campo (Puerto Plata), tuvo una vida entregada al corte de caña, la agricultura y su sueño inalcanzable: el amor de mi joven madre.

27 ago. 2008

Gota de tinta


Que tan largo ha de ser tu caminar

si en estas vísperas todo es incierto...

cuando partiste tenías claro tu destino
te confundiste entre una manada de humanos silvestres
te embriagaste de su libertad
olvidándote de la tuya
esa tras la que fuiste
la de los horizontes, los versos,
viento en el rostro, brazos abiertos
corazón en una pieza
corazón hedonista

te enamoraste, sufriste, olvidaste
y que más da?

el otoño es irremediable
toda hoja se desprende
toda lucha acaba
el instinto se hace trivial
miras a tu fiera a los ojos
y sonries, te dejas devorar
y lo disfrutas, eres uno con ella
es mejor así

el futuro es una gota de tinta
y un gran papel

dónde está ese lugar
el de los manantiales
el de las ninfas que curan heridas

cantas, cierras los ojos
te agigantas
te encierras y te liberas
como un suspiro

ya no sabes quién está a tu lado
si es nativo, extranjero
hermano, enemigo, amante, dios
esclavo, ángel, sombra, personaje de ficción...

alguien ha tomado las riendas
y no eres tu
porque llegaste a dónde soñabas
y no encontraste nada
solo gente como tu
peregrinos, jadeantes, taciturnos
con sueños de hedonismo
con máscaras de Epícuro en los rostros
y de Diógenes en su equipaje
listos para partir
cada uno a un lugar distinto
ramas de un gran árbol
con la voluntad (cada vez menos firme)
de llegar hasta el sol.


Edward.- (es irremediable, soy un portavoz del absurdo)

26 ago. 2008

Libertad


Esta noche no saldré a caminar, para empezar encenderé un cigarrillo y disfrutaré mi encierro liberando del suyo a mi imaginación.


Hay ocasiones en que el silencio es la mas bella sinfonía, hoy es una de ellas. La luz de luna se abre paso a través de una estrecha ranura entre mi puerta y su marco, y me place su visita, estoy de buen humor. En este cuarto soy mi dios, mi juez, mi testigo... si se me antoja puedo romper el silencio por un breve instante y tararear la canción habitual... When the music’s over / turn off the lights / turn off the lights... me resulta gratificante cuando estoy a solas.


Ahora el aire es mi lienzo, con la punta de mi índice dibujo figuras con forma de animales, una de ellas cobra vida, tiene ojos de mujer y alas de mariposa dotadas de singular belleza, después de merodear por un instante a ras de mi alfombra, atraviesa la pared y se marcha, tiene todo un mundo por conocer, yo ya lo he explorado bastante (aunque ha de ser distinto si se tiene alas) y al menos por esta noche prefiero mi universo particular, al igual que esos pequeños reptiles de color azul que han preferido trepar mis paredes en lugar de atravesarlas. Siento algo distinto en mi, y en efecto así es, mis ojos irradian luz, no necesito un espejo para saberlo, puedo desafiar las normas de la perspectiva, saber lo que hay a mis espaldas sin la necesidad de voltear ver.


Flamas prorrumpen de las líneas de mis manos , mi alma es una ardiente hoguera, nunca lo había sido tanto. Escucho voces, unas a mi alrededor, otras en mis adentros, unas gritan de dolor, otras gimen extasiadas. Un anciano de barba blanca pronuncia un discurso, alguien atraviesa su pecho con una daga, ahora todos ríen, se sienten liberados, a lo único que temen es a la posibilidad de desencadenar mi furia, piensan que he sido su creador y puedo destruirlos con solo desearlo, aunque en realidad ellos no son mi obra, no pude notar siquiera cuando nacieron.


Juego a detener el tiempo, arranco las alas a una mariposa y al regresar el discurrir de los instantes, ésta se pregunta en qué momento volvió a ser una oruga, de la misma manera en que los hombres se preguntan cuando volvieron a ser bestias. Hay respuestas que huyen de sus preguntas.

Reconozco ese paisaje, solía ser un cuadro que colgaba en mi pared, yo solía ser un esclavo y tras haberme refugiado en mi mismo, he descubierto que la libertad que tanto buscaba es tan solo una utopía, la verdadera llega en formas inesperadas.


Edward.- (hace mucho, pensando en tantas cosas)

24 ago. 2008

Hacia Diógenes

un sorbo que desgarra
unos tacones malditos
mirada de asesina, de inquisidora
la razón que abandona
que se devora a sí misma

un baile tras la cortina
mentira que me alimenta
deseo, desesperación
querer que seas mia
querer matarte, beberme tu alma
la espina que llevo clavada
ha de tener tu nombre

una pregunta como un puñal
una respuesta que desangra
tu risa, ambigua, leonardesca
una guerra a lo lejos
otra en mis adentros
solía importarte, ya no

una pieza vanguardista
el ayer que se esconde
avergonzado, desnudo
el silencio irreverente
cigarros, canciones

y el tiempo, qué cosa es?

antes te odiaba
me odiaba a mi mismo
hoy solo quiero escapar
quiero cerrar los ojos
y que por un momento, no existas
quiero dormir en un jardín
navegar hacia el oriente
hacia el pasado
hacia Diógenes, epícuro
los verdaderos humanos

ser los ojos de Homero
correr tras Beatrice
aunque fuera inútil

quiero olvidar
dibujar abismos, bisontes
un albatros en llamas
tan bello e inexplicable
como el sol poniente

que no se acabe la ilusión
que no se agoten las fuentes de la sapiencia
enloquecer
y en mi locura, ser libre


Edward.-



Mas que canción, un manifiesto Rock n' Roll

23 ago. 2008

Donde todo empezó


Hace tanto tiempo
tantas sudestadas
intentos de olvido
disfrazados de cotidianidad
inventándome, inventándote

en la oscuridad
en la nada
en mi prisión
en mi patíbulo
mi preciado patíbulo

no intentes seguirme, te dije un día
y allí empezó la historia
Fuimos dos ciegos caminantes
perseguidores de un horizonte
tan distante, tan ajeno
desdibujando el destino

pisoteando jardínes
dejando a nuestro paso
papeles mojados
malos presagios
amigos, enemigos
alegrías aparentes
instintos suicidas
algunos billetes y algo de pasión

tarareando viejas piezas
recordando a Escher
a Bergman, al cantar de los cantares
a un Fellini simbolista que te aburría

tanto caminar y...
míranos
estamos donde todo empezó
ahora mas cansados
con aire de idealistas
sin un dios a quien culpar
con una manta de estrellas
haciéndonos sentir aún mas pequeños
como simples rocas en este pedregal


Edward.- (Mañana tibia, recuerdos, silvio)

22 ago. 2008

Preguntas

La verdad que tanto duele
a veces
esa misma verdad
te ha puesto de bruces
tanto buscarla y ahora es tu enemiga

querías saber quien eras
qué hacías en este mundo
preguntabas cosas al espejo
te cuestionabas en silencio

sobre caminos misteriosos
sobre agujeros negros
dioses, hijos de carpinteros
muertes, nacimientos
magdalenas, iscariotes

el principio del tiempo
será que no existe?, -decías-
será que no hay nada más
qué cosa es esta angustia que siento?
cuando acabará?
qué es la eternidad?
por qué la soledad no canta?
por qué no abraza?
será que enloquezco?
que muero?
que ya estoy muerto?

y después... callabas
y tus ojos húmedos
parecían cristales rotos

tanto te preguntabas
y nadie respondía
y de tanto preguntar
lo has perdido todo
tus dudas te engulleron
como esa serpiente de tu niñez
esa que fue culpable
de la mayor de tus fobias

a dónde se fue aquel chico?
es lo que ahora me pregunto yo
ese que se preguntaba tantas cosas

y a dónde se fué la verdad
si es que alguna vez existió


Edward

21 ago. 2008

Escultor y salamandra

La esfera que con empeño fue creada ahora es aplastada febrilmente

Cuán sutiles son los golpes de sus manos

Y cuán precisos a la hora de crear

La salamandra no advierte lo sublime del momento

Avanza de soslayo, movida por su hambre y por su instinto

Instinto que como un dios domestico no hace mas que su propia voluntad

Imagina el posible tropiezo antes de cada paso

Se desplaza lentamente hacia el desventurado insecto

Ataca, desmenuza, escupe trozos puntiagudos.


Manos que acarician el barro cual si no importase nada mas

No hacen falta moldes ni modelos que imitar

Ni recuerdos de hombrecillos con cinicas sonrisas

Ni representaciones caricaturescas de si mismo

Ni indumentarias que faciliten el proceso

Imposible criticar lo que no vemos

La salamandra satisfecha ahora huye de la luz


Las manos agujeran, desproporcionan, dividen, sub-dividen, deforman... Construyen arcos, rectangulos, corazones, pequeñas formas indefinidas, indescriptibles.


Afuera alguien considera oportuno el momento para cantar

Aquella vieja canción no merece tal insulto


Pensamiento que avanza entre paralelos y encrucijadas

El beso bajo el arbol como golpe de gracia

Lluvia que no cesa

Guitarras polvorientas en rincones sombríos

El secreto más dificil de guardar siempre latente


Ciertas cicatrices cobran vida

Hay recuerdos que no mueren aún despues de mil ocasos


El olvido no es una cortina de tiempo

Es mas bien un anestésico tardo en actuar

Un caminar entre espinas

Canción de amor que hace llorar

Caricia de hielo inoportuna

Desvelo inexplicable

Necio deseo de madrugada

Liquido espeso de imperceptible fluir

Neurosis, angustia, espejo que delata.

Presencia indiferente

Que alguien nos regale un aquí estoy”, un “no te vallas”

Que alguien se detenga y sonría

Que se callen los intolerantes

Que la espera se haga corta.



Edward (hace mucho tiempo ya...)

20 ago. 2008

A veces, solo a veces...

Preparado...
para un final aparente
para un caer al vacío
pequeño, callado
deprimido, como ayer
ahora un poco más

la luna llena es mi enemiga
también la sombra de aquel árbol
maldito reloj
maldita angustia

a veces solo necesito...
digamos que, irme
desplegar alas imaginarias
maldecir ciertos recuerdos
tomar un dios de bolsillo
por si acaso
y ponerlo junto a mi disco "Nevermind"

-hacia donde no haya fronteras, conductor-
-vaya utopía-, me dirá

cuan pequeño soy
y cuan desdichado
por no tener esa mirada
esa que me haría ser mejor

de tener un ángel particular
se burlaría de mis sueños
esos en donde las multitudes leen mis versos
y ya no estoy tan solo
tan solo


Edward.-

9 ago. 2008

Versos a Yolandaxena


Haz de aprender a percibir estas palabras... estas palabras que mi miedo hacia tí ha disfrazado de silencio... palabras que se han trenzado en mi garganta, inaudibles tal vez, pero sé que tu podrias descifrar mi aparente silencio, solo basta con que lo fundas con el tuyo, asi escucharas mis gritos... estos gritos que no salen de mi boca sino de los confines de mi alma. No te pido que dejes de ser tú, lo que quiero es que hagas de lo inefable un prolongado suspiro, tan tuyo como mio, que me enseñes a ser valiente para no temerte mas, para que ya no estes sola, para dejar de ocultarme en las penumbras... para que volvamos a ser soles.


Recuerdo la luz de luna

el rumor de los caminantes

la tersura de tu piel

esa sonrisa que fue mi sustento

recuerdo tus ojos inquisidores

a los cuales me sometia sin pensar

cada minuto, cada hora... el tiempo era transparente

hoy es una larga estructura

de pálido color, angustiante

ya no quiero esta libertad

quero saber donde estás

qué desiertos, qué oceanos nos separan

no hay olvido. no hay olvido

en qué momento amor, dejaron de ser doradas nuestras horas

Silencio evocador... el color de tu mirada

la mirada de un adiós

mis paredes piden a gritos que desistas

de ese vano andar, de esa lejania

bien sabes que mi memoria es un manantial

y tu eres agua que fluye

refrescas mis adentros

me mantienes con vida

eres la cuerda que me sostiene

Como el estruendo intempestivo

que en cada trueno asustaba al niño que solía ser

mejores tiempos, sepultados bajo ruinas

se levantan de sus polvorientas tumbas

irrumpen amenazantes, atosigadores

se esfuman, regresan, se hacen uno, se agigantan

eco de voces cantarinas, como de sirenas

me hipnotizan, me hacen soñar con angostas sendas

quizá una de ellas me llevará hacia tí

o quizá solo camino en circulos

no preciso escaleras para ascender hasta el empireo

lo que anhelo es una tregua

una mirada silente

que me diga todo sin decir nada

que me despierte si esto es un sueño

que me resucite si esto es la muerte

Bandada de pájaros

inspiradora caída de una hoja cansada

sol poniente que entre nubes se refugia

el pasado es un niño dormido

tu siempre tan bella

tan sutíl, tan mía... tan ajena

te veia como la fiera callada

que reprime sus aullidos

los poemas que no te escribí

describen circulos en el cielo de mi memoria

alguien trazó delgadas lineas

no faltó quien las borrara

hoy solo quedan trazos difusos

inconsistentes... aqui, allá

no es propio de las flores ser eternas

la eternidad no es un manantial

es un interminable caer de gotas


7 ago. 2008

Espinas trenzadas

Como pesan los diamantes que lleva a cuesta

el buscador de tesoros

quiere deshacerse de ellos

imagina el brillo de los que aun no encuentra

y sabe que llegado el momento

también serán una carga

tanto voltear a ver

queriendo regresar

temiendo perder el rastro

el sustento, lo que permite avanzar

y nos ahogamos en añoranzas

por lo inalcanzable

por lo perdido... por tantas cosas

el ondulado cabello de cierta colegiala

y sus ojos... sus ojos

el piano viejo de la academia

el no saber tocarlo

el silencio cuando debimos hablar

la calma (siempre tan bella y tan breve)

intimidantes pasos tras la cortina

los gritos, los gemidos, la histeria

la verdad de labios de un mentiroso

como un desconsuelo

como espinas trenzadas

y la sangre llorada que se seca en las mejillas

4 ago. 2008

Poetas sin rostro

Amigos poetas
poetas sin rostro
letras con emociones
somos lo que escribimos
somos la tenue luz
que se adivina a través de un cristal opaco
las gotas sobre el musgo
dadoras de vida
el beso que no conseguimos olvidar
aquel instinto animal, aquellos ojos...
la sangre sobre el suelo estéril
las gloriosas derrotas
las miserables victorias
los finos dedos del pianista
el ceño fruncido del iracundo
somos nuestras dudas
a menudo disfrazadas de certezas
el laberinto, el desierto
el hastío, la quietud
los dragones y mariposas
lo vivido, lo soñado
la serpiente que se arrastra
la ingrávida gaviota
el vaivén de los recuerdos
sobre débiles estructuras nos balanceamos
divisando negras nubes de desconsuelo
aprendices de alquimistas
convirtiendo el amor en hipérboles, sinécdoques...
concatenaciones, metonimias...
pleonasmos, líneas en blanco...
mojadas de lágrimas
el olvido no se deja tomar de la mano
es resbaladizo, jactancioso y burlón
somos polvo de estrellas
somos el universo y la razón que lo concibe
el olvido cantado a coro
la memoria que está llena de olvido
aunque no lo sepa
aunque divise vestigios de un raro mundo
somos impacientes, temerosos
amantes atados a un reloj
ilusión de lo innombrable
de lo indestructible de Kafka
del uno Plotiniano
del Logos de platón
del misterio del tiempo
que nunca inició
que nunca acabará
soñando con duendes
pensando que somos sus hijos
que no existen
que quizás no existimos
deformando lo ya creado
intentando cambiar el mundo
por un hogar, por un jardín...
el silencio
por la poesía...
somos la canción
aquella canción...
si tan solo... pudiera...

Edward

3 ago. 2008

Entrevista Marcos




Y mientras tanto,
si arde Lacandona
si Marcos abandona,
¿quién será nuestro dueño?

Ismael Serrano

2 ago. 2008

Caída

Camino despacio sobre un suelo rojizo, aún queda algo de sol y una mezcla dorada de cielo y mar adorna mi horizonte, si hubiera dios le agradecería toda esta belleza que ven mis ojos. Una bandada de pájaros emprende un vuelo que por alguna razón, imagino no tendrá final, sé que es una idea desquiciada pero se me antoja pensar en un vuelo sin fin, en una infinita estela multicolor dejada entre nubes. Hoy la soledad me invita a dibujar paisajes, a escribir un poema por cada pétalo de esta flor que ahora deshojo, a enloquecer y jactarme de mi locura.


Tanto vivir atado a la norma, a la vaciedad de lo cotidiano, a sádicos recuerdos e infecundas añoranzas, tanto abrigarme de ilusiones a sabiendas de que un frío e incierto final me aguarda con la paciencia del depredador que observa con sigilo su presa. Es tiempo de tomar las riendas. Dos lágrimas brotan de mis ojos y se deslizan sobre mis mejillas cual si estuviesen dotadas de voluntad propia, puede que esto sea a lo que llaman felicidad.

Ahora estoy de pie justo frente al precipicio que tanto me asustaba cuando era niño, intento sentir nueva vez aquel miedo, pero es inútil, ya nada es igual, podría lanzarme al vacío y no bastaría para despertar al niño que ahora duerme dentro de mi, hay cosas que no tienen remedio, el viento sopla de este a oeste creando nubes de polvo que se arremolinan poco antes de desaparecer. Una serpiente se detiene ante mi y me dice con voz ronca: no lo hagas, nadie vendrá a poner alas en tu espalda, ni recogerán tus trozos cuando hayas caído. Ahora estoy confundido, puede que todo sea una trampa, puede que la serpiente mienta para que nunca aprenda a volar como aquellos pájaros que ahora se han perdido de vista, para que siga siendo una roca mas en este pedregal. Por otra parte puede que esté en lo cierto, que no exista nada mas fuera del alcance de los sentidos, fuera de la razón, no estoy seguro de si esta posibilidad es un consuelo o un desconsuelo.


Y mientras medito en silencio, pierdo la noción de la realidad, cuando reacciono ya es demasiado tarde, estoy descendiendo violentamente, no se si alguien me empujó sin que lo notase, es posible que ese alguien haya sido mi propio instinto, nada puedo hacer ahora. Quiero vivir este instante despojado de temores, este descenso que me llevará a lugares donde nunca soñé ir, la serpiente ahora llora,- otro que se me escapa- dice. Siento compasión por ella, tan solo es un ser que teme a la soledad, quiso retenerme a su lado valiéndose de... ¿mentiras?, no la culpo, a fin de cuentas es una práctica recurrente en los humanos. Todos buscamos algo que creemos perdido, a veces está tan cerca que lo pasamos por alto una y otra vez, a veces creemos poseerlo y es cuando en realidad lo perdimos. Mi pañuelo está seco, ya no lo necesito, nadie sabe enjugar lagrimas como el viento.

Estoy cerca del suelo, no siento temor alguno, pareciera que es él quien viene hacia mi con actitud febril, cerraré los ojos y...


Edward

1 ago. 2008

¿Aforismos?

Una ambulancia que corre a toda marcha, la luz roja que gira, la sirena... el hombre ya casi muerto toma la mano del enfermero, se aferra a ella como si esta fuese la vida misma. La luna amarillenta como un cristal sucio, las estrellas son escasas, nada parece importarle a las agujas que giran y giran insensibles. Un pensamiento inoportuno, el dilatar de las pupilas no sabe mentir. Otra vez esa sensación, ese caer al vacío, el deseo neurótico de huir... pero, ¿hacia donde?. Mis pensamientos (como si de gaviotas ciegas se tratara) vuelan en círculos, torpes, repetitivos, estrellándose entre ellos.

Hay cadenas invisibles que nos atan... y látigos que nos flagelan.

Hay dos clases de prostitutas. A unas se les ve de noche en las esquinas, exhibiendo lunares pintados, pronunciados escotes y cicatrices en los muslos, ofreciendo su cuerpo a los caminantes bohemios casi siempre para llevarle de comer a sus hijos. Otras, cuyo precio es mas alto, ofertan su mercancía tras escritorios, en reuniones diplomáticas, en ruedas de prensa, en comunicados oficiales... son hombres, hombres de cuello blanco y corbatas de seda, que estrechan la mano de genocidas, que lisonjean a corruptos con acento y buenos modales para obtener sus favores, que ofrecen como mercancía la dignidad de los pueblos, que sonríen frente a las cámaras y los micrófonos de corresponsales internacionales mientras los pobres se hunden en el fango de la miseria. La diferencia radica en que las primeras no nacieron para ser putas, las otras al parecer sí.

Si el diablo fuese mujer, tendría al mundo en sus manos. Los ángeles le llevarían serenatas y se batirían a duelo por su amor. Habría que llamarle todopoderosa, señora de la luz y las tinieblas, del vacío y la eternidad. Alfa, omega y todo lo que hay en medio. Cientos de adolescentes drogados se suicidarían a diario solo para verle eternamente y masturbarse entre sus llamas. Los cruzados volverían a blandir sus espadas en una lucha sin tregua en los campos infernales por el derecho de tocar el encaje de su vestido y ser azotados por su látigo.

El idioma precisa mas palabras. Una palabra para designar por ejemplo, el inquieto oleaje que siento en mis adentros, cuando la brisa otoñal me hace recordar ciertos momentos de infancia en los que aún no conocía el mar, ni la soledad, ni las lagrimas calladas... Un monosílabo tal vez, que con un solo golpe de lengua y entreabrir de labios logre aligerar el peso de mis sentimientos. Tendría que existir también un adjetivo con el cual nombrar la expresión de mi rostro en tales momentos.

Los vientos del norte trajeron a los niños el deseo de ser hombres, de disparar e inhalar sustancias, el estereotipo de las porristas promiscuas, los finales predecibles, el consumismo, las argollas en las narices, el evangelio según los beatles, el complejo de inferioridad, el imperialismo, la eterna dependencia y sobre todo... el anhelo de largarnos hacia allá.

Las tribunas quieren sangre. El gladiador quiere libertad. ¿Qué quiere el emperador?. Ni siquiera él mismo lo sabe. Solo es un títere con una tiara.

El prisionero está sentado a orillas de su cama, solo hay algo a lo que teme más que a pasar su vida en aquella cárcel... ese algo es la libertad. - No existe tal cosa - se dice a sí mismo -Habria que ponerle comillas a esa palabra -.


Edward