21 ago. 2008

Escultor y salamandra

La esfera que con empeño fue creada ahora es aplastada febrilmente

Cuán sutiles son los golpes de sus manos

Y cuán precisos a la hora de crear

La salamandra no advierte lo sublime del momento

Avanza de soslayo, movida por su hambre y por su instinto

Instinto que como un dios domestico no hace mas que su propia voluntad

Imagina el posible tropiezo antes de cada paso

Se desplaza lentamente hacia el desventurado insecto

Ataca, desmenuza, escupe trozos puntiagudos.


Manos que acarician el barro cual si no importase nada mas

No hacen falta moldes ni modelos que imitar

Ni recuerdos de hombrecillos con cinicas sonrisas

Ni representaciones caricaturescas de si mismo

Ni indumentarias que faciliten el proceso

Imposible criticar lo que no vemos

La salamandra satisfecha ahora huye de la luz


Las manos agujeran, desproporcionan, dividen, sub-dividen, deforman... Construyen arcos, rectangulos, corazones, pequeñas formas indefinidas, indescriptibles.


Afuera alguien considera oportuno el momento para cantar

Aquella vieja canción no merece tal insulto


Pensamiento que avanza entre paralelos y encrucijadas

El beso bajo el arbol como golpe de gracia

Lluvia que no cesa

Guitarras polvorientas en rincones sombríos

El secreto más dificil de guardar siempre latente


Ciertas cicatrices cobran vida

Hay recuerdos que no mueren aún despues de mil ocasos


El olvido no es una cortina de tiempo

Es mas bien un anestésico tardo en actuar

Un caminar entre espinas

Canción de amor que hace llorar

Caricia de hielo inoportuna

Desvelo inexplicable

Necio deseo de madrugada

Liquido espeso de imperceptible fluir

Neurosis, angustia, espejo que delata.

Presencia indiferente

Que alguien nos regale un aquí estoy”, un “no te vallas”

Que alguien se detenga y sonría

Que se callen los intolerantes

Que la espera se haga corta.



Edward (hace mucho tiempo ya...)

2 comentarios:

Angeles dijo...

Es cierto, muy cierto y que paradójico que pueda surgir la belleza en tanta comlejidad. Algunas veces me cansa, pero el resultado es innegable.:)

Edward Padilla dijo...

La belleza siempre está ahí, pero casi siempre depende de nosotros, de nuestra percepción, nuestro juicio estético y toda esa basura que nos hemos inventado para alimentar nuestro ego.

Gracias angeles por dar calor a mi blog, voy a terminar escribiendo exclusivamente para tí.