6 abr. 2010

La reina de la noche



La noche es una fiera hambrienta
se alimenta de gemidos, de sangre
de sudor, de bocanadas de humo,
de soledades...

el árbol de la cotidianidad se estremece
mil hojas desprendidas se arremolinan

Sudestada...

las miradas tiemblan
a la luz de una luna altiva y arrogante

caminamos entre muertos y esclavos
y sin embargo somos libres
artistas de la vida
filósofos de la pasión

atravesando umbrales
eligiendo los caminos pedregosos y espinados
deseosos de tropezar
de refugiarnos en la soledad
para que el mundo no nos corrompa
para no ser reyes en castillos de hielo
para no quemarnos en hogueras ajenas

la noche invita a romper esquemas
a desafiar a los sabios ilustres
a pasar de largo frente a los indigentes
a caminar sobre el césped de la vanidad

a orinar en el altar de la patria
y fumar un cigarrillo mentolado
en la maldita catedral...

a engañar al ultimo policía honesto
a apedrear el cielo
e incendiar el horizonte

a descorchar un vino barato
y saborearlo cual si fuese néctar divino

a conversar con Nietzsche en el parque
y reírnos de su bigote

a desenterrar lo prohibido
y llevarlo como estandarte
a sacudirnos el polvo de lo trivial

a enamorarnos de cierta camarera
aunque sea una puta
a dibujar su figura en el aire
como quien manipula el tiempo

a mirarla a los ojos
sin decirle nada

a encender un cigarrillo por ella
y otro, y otro...

que diablos, la cajetilla completa
para maltratar el cuerpo, los sentidos
y abofetear la razón

es que llegado el momento
no importa nada
excepto su olor
y sus tacones
sus malditos tacones...

qué escribirá en esa libreta?
de qué color será su historia?

a quién se entregará esta noche,
mientras escribo estas líneas?
cual será su nombre?
le romperá a mi amigo su corazón?
o curará sus heridas?

le gustará el mar?

Que importa
Si a fin de cuentas
Nada importa.

Edward (reescribiendo la palabra Libertad)

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