30 ago 2008

29 ago 2008

28 ago 2008

A Ramón Parra "Mongo" (EPD)

Una tormenta, una ventana
Un trago dulce de vino tinto
Uno amargo de soledad
Pensamientos oblicuos, paralelos, entrelazados...
Una sonrisa ante el espejo
Una guerra sin enemigo

Memoria que es mi Gólgota y mi cruz
Mi seductora Magdalena
El judas que me vende
Látigo de mis flagelos
Pereza de mis despertares
Canto de mis dichas
Las efímeras, las prolongadas
Mi precipicio, mi miedo a saltar
Mi ángel invisible
Mi canción inolvidable
Mi insensatez, mi fragilidad
Mi armadura de silencio
Mi miedo a la verdad
A la ironía, al cinismo del mundo
A las miradas profundas que desvelan mis escondrijos

Un león enjaulado es mercancía
Un hombre sin sueños no es un hombre
Es un muñeco articulado
Que por instinto se mueve, se alimenta, se refugia...

Un hombre sin amor es un poema triste
Un apátrida taciturno
Prisionero de sus dudas
Vagabundo desnudo que solía ser caballero
Indefenso, cansado, moribundo...

Me apresuro a seguir esa estela
Esa blancura espumosa que con facilidad se pierde de vista
Sin cuyo fulgor no soy nada

Ay, cuan frías son las piedras del camino
Cuan dolorosos los tropiezos
Ya me lo había advertido aquel anciano
A quien tanto admiraba el niño que fui
A quien con inevitable nostalgia evocan mis versos
Jornalero de mil batallas
Siempre tan enamorado de mi madre
Cuando su belleza aún resplandecía
Cuando aún había magia en mis sueños
No me canso de preguntar
¿qué cosa es el tiempo?, ese sonámbulo peregrino
estoy cerca de pensar que es sustancia primaria
de la que todo está hecho
materia prima del olvido
padre de todos los dioses
el enigma y la verdad
verdad silencio, verdad maldita
verdad amarga, verdad espejo
verdad espina...


Edward.- (hace mucho, los poemas se hacen viejos)

Ramón Parra (Mongo), noble anciano que conocí cuando era niño en mis años en el campo (Puerto Plata), tuvo una vida entregada al corte de caña, la agricultura y su sueño inalcanzable: el amor de mi joven madre.

27 ago 2008

Gota de tinta


Que tan largo ha de ser tu caminar

si en estas vísperas todo es incierto...

cuando partiste tenías claro tu destino
te confundiste entre una manada de humanos silvestres
te embriagaste de su libertad
olvidándote de la tuya
esa tras la que fuiste
la de los horizontes, los versos,
viento en el rostro, brazos abiertos
corazón en una pieza
corazón hedonista

te enamoraste, sufriste, olvidaste
y que más da?

el otoño es irremediable
toda hoja se desprende
toda lucha acaba
el instinto se hace trivial
miras a tu fiera a los ojos
y sonries, te dejas devorar
y lo disfrutas, eres uno con ella
es mejor así

el futuro es una gota de tinta
y un gran papel

dónde está ese lugar
el de los manantiales
el de las ninfas que curan heridas

cantas, cierras los ojos
te agigantas
te encierras y te liberas
como un suspiro

ya no sabes quién está a tu lado
si es nativo, extranjero
hermano, enemigo, amante, dios
esclavo, ángel, sombra, personaje de ficción...

alguien ha tomado las riendas
y no eres tu
porque llegaste a dónde soñabas
y no encontraste nada
solo gente como tu
peregrinos, jadeantes, taciturnos
con sueños de hedonismo
con máscaras de Epícuro en los rostros
y de Diógenes en su equipaje
listos para partir
cada uno a un lugar distinto
ramas de un gran árbol
con la voluntad (cada vez menos firme)
de llegar hasta el sol.


Edward.- (es irremediable, soy un portavoz del absurdo)

26 ago 2008


24 ago 2008

Hacia Diógenes

un sorbo que desgarra
unos tacones malditos
mirada de asesina, de inquisidora
la razón que abandona
que se devora a sí misma

un baile tras la cortina
mentira que me alimenta
deseo, desesperación
querer que seas mia
querer matarte, beberme tu alma
la espina que llevo clavada
ha de tener tu nombre

una pregunta como un puñal
una respuesta que desangra
tu risa, ambigua, leonardesca
una guerra a lo lejos
otra en mis adentros
solía importarte, ya no

una pieza vanguardista
el ayer que se esconde
avergonzado, desnudo
el silencio irreverente
cigarros, canciones

y el tiempo, qué cosa es?

antes te odiaba
me odiaba a mi mismo
hoy solo quiero escapar
quiero cerrar los ojos
y que por un momento, no existas
quiero dormir en un jardín
navegar hacia el oriente
hacia el pasado
hacia Diógenes, epícuro
los verdaderos humanos

ser los ojos de Homero
correr tras Beatrice
aunque fuera inútil

quiero olvidar
dibujar abismos, bisontes
un albatros en llamas
tan bello e inexplicable
como el sol poniente

que no se acabe la ilusión
que no se agoten las fuentes de la sapiencia
enloquecer
y en mi locura, ser libre


Edward.-



Mas que canción, un manifiesto Rock n' Roll

23 ago 2008

Donde todo empezó


Hace tanto tiempo
tantas sudestadas
intentos de olvido
disfrazados de cotidianidad
inventándome, inventándote

en la oscuridad
en la nada
en mi prisión
en mi patíbulo
mi preciado patíbulo

no intentes seguirme, te dije un día
y allí empezó la historia
Fuimos dos ciegos caminantes
perseguidores de un horizonte
tan distante, tan ajeno
desdibujando el destino

pisoteando jardínes
dejando a nuestro paso
papeles mojados
malos presagios
amigos, enemigos
alegrías aparentes
instintos suicidas
algunos billetes y algo de pasión

tarareando viejas piezas
recordando a Escher
a Bergman, al cantar de los cantares
a un Fellini simbolista que te aburría

tanto caminar y...
míranos
estamos donde todo empezó
ahora mas cansados
con aire de idealistas
sin un dios a quien culpar
con una manta de estrellas
haciéndonos sentir aún mas pequeños
como simples rocas en este pedregal


Edward.- (Mañana tibia, recuerdos, silvio)

22 ago 2008

Preguntas

La verdad que tanto duele
a veces
esa misma verdad
te ha puesto de bruces
tanto buscarla y ahora es tu enemiga

querías saber quien eras
qué hacías en este mundo
preguntabas cosas al espejo
te cuestionabas en silencio

sobre caminos misteriosos
sobre agujeros negros
dioses, hijos de carpinteros
muertes, nacimientos
magdalenas, iscariotes

el principio del tiempo
será que no existe?, -decías-
será que no hay nada más
qué cosa es esta angustia que siento?
cuando acabará?
qué es la eternidad?
por qué la soledad no canta?
por qué no abraza?
será que enloquezco?
que muero?
que ya estoy muerto?

y después... callabas
y tus ojos húmedos
parecían cristales rotos

tanto te preguntabas
y nadie respondía
y de tanto preguntar
lo has perdido todo
tus dudas te engulleron
como esa serpiente de tu niñez
esa que fue culpable
de la mayor de tus fobias

a dónde se fue aquel chico?
es lo que ahora me pregunto yo
ese que se preguntaba tantas cosas

y a dónde se fué la verdad
si es que alguna vez existió


Edward

21 ago 2008

Escultor y salamandra

La esfera que con empeño fue creada ahora es aplastada febrilmente

Cuán sutiles son los golpes de sus manos

Y cuán precisos a la hora de crear

La salamandra no advierte lo sublime del momento

Avanza de soslayo, movida por su hambre y por su instinto

Instinto que como un dios domestico no hace mas que su propia voluntad

Imagina el posible tropiezo antes de cada paso

Se desplaza lentamente hacia el desventurado insecto

Ataca, desmenuza, escupe trozos puntiagudos.


Manos que acarician el barro cual si no importase nada mas

No hacen falta moldes ni modelos que imitar

Ni recuerdos de hombrecillos con cinicas sonrisas

Ni representaciones caricaturescas de si mismo

Ni indumentarias que faciliten el proceso

Imposible criticar lo que no vemos

La salamandra satisfecha ahora huye de la luz


Las manos agujeran, desproporcionan, dividen, sub-dividen, deforman... Construyen arcos, rectangulos, corazones, pequeñas formas indefinidas, indescriptibles.


Afuera alguien considera oportuno el momento para cantar

Aquella vieja canción no merece tal insulto


Pensamiento que avanza entre paralelos y encrucijadas

El beso bajo el arbol como golpe de gracia

Lluvia que no cesa

Guitarras polvorientas en rincones sombríos

El secreto más dificil de guardar siempre latente


Ciertas cicatrices cobran vida

Hay recuerdos que no mueren aún despues de mil ocasos


El olvido no es una cortina de tiempo

Es mas bien un anestésico tardo en actuar

Un caminar entre espinas

Canción de amor que hace llorar

Caricia de hielo inoportuna

Desvelo inexplicable

Necio deseo de madrugada

Liquido espeso de imperceptible fluir

Neurosis, angustia, espejo que delata.

Presencia indiferente

Que alguien nos regale un aquí estoy”, un “no te vallas”

Que alguien se detenga y sonría

Que se callen los intolerantes

Que la espera se haga corta.



Edward (hace mucho tiempo ya...)

20 ago 2008

A veces, solo a veces...

Preparado...
para un final aparente
para un caer al vacío
pequeño, callado
deprimido, como ayer
ahora un poco más

la luna llena es mi enemiga
también la sombra de aquel árbol
maldito reloj
maldita angustia

a veces solo necesito...
digamos que, irme
desplegar alas imaginarias
maldecir ciertos recuerdos
tomar un dios de bolsillo
por si acaso
y ponerlo junto a mi disco "Nevermind"

-hacia donde no haya fronteras, conductor-
-vaya utopía-, me dirá

cuan pequeño soy
y cuan desdichado
por no tener esa mirada
esa que me haría ser mejor

de tener un ángel particular
se burlaría de mis sueños
esos en donde las multitudes leen mis versos
y ya no estoy tan solo
tan solo


Edward.-

9 ago 2008

Versos a Yolandaxena


Haz de aprender a percibir estas palabras... estas palabras que mi miedo hacia tí ha disfrazado de silencio... palabras que se han trenzado en mi garganta, inaudibles tal vez, pero sé que tu podrias descifrar mi aparente silencio, solo basta con que lo fundas con el tuyo, asi escucharas mis gritos... estos gritos que no salen de mi boca sino de los confines de mi alma. No te pido que dejes de ser tú, lo que quiero es que hagas de lo inefable un prolongado suspiro, tan tuyo como mio, que me enseñes a ser valiente para no temerte mas, para que ya no estes sola, para dejar de ocultarme en las penumbras... para que volvamos a ser soles.


Recuerdo la luz de luna

el rumor de los caminantes

la tersura de tu piel

esa sonrisa que fue mi sustento

recuerdo tus ojos inquisidores

a los cuales me sometia sin pensar

cada minuto, cada hora... el tiempo era transparente

hoy es una larga estructura

de pálido color, angustiante

ya no quiero esta libertad

quero saber donde estás

qué desiertos, qué oceanos nos separan

no hay olvido. no hay olvido

en qué momento amor, dejaron de ser doradas nuestras horas

Silencio evocador... el color de tu mirada

la mirada de un adiós

mis paredes piden a gritos que desistas

de ese vano andar, de esa lejania

bien sabes que mi memoria es un manantial

y tu eres agua que fluye

refrescas mis adentros

me mantienes con vida

eres la cuerda que me sostiene

Como el estruendo intempestivo

que en cada trueno asustaba al niño que solía ser

mejores tiempos, sepultados bajo ruinas

se levantan de sus polvorientas tumbas

irrumpen amenazantes, atosigadores

se esfuman, regresan, se hacen uno, se agigantan

eco de voces cantarinas, como de sirenas

me hipnotizan, me hacen soñar con angostas sendas

quizá una de ellas me llevará hacia tí

o quizá solo camino en circulos

no preciso escaleras para ascender hasta el empireo

lo que anhelo es una tregua

una mirada silente

que me diga todo sin decir nada

que me despierte si esto es un sueño

que me resucite si esto es la muerte

Bandada de pájaros

inspiradora caída de una hoja cansada

sol poniente que entre nubes se refugia

el pasado es un niño dormido

tu siempre tan bella

tan sutíl, tan mía... tan ajena

te veia como la fiera callada

que reprime sus aullidos

los poemas que no te escribí

describen circulos en el cielo de mi memoria

alguien trazó delgadas lineas

no faltó quien las borrara

hoy solo quedan trazos difusos

inconsistentes... aqui, allá

no es propio de las flores ser eternas

la eternidad no es un manantial

es un interminable caer de gotas


7 ago 2008

Espinas trenzadas

Como pesan los diamantes que lleva a cuesta

el buscador de tesoros

quiere deshacerse de ellos

imagina el brillo de los que aun no encuentra

y sabe que llegado el momento

también serán una carga

tanto voltear a ver

queriendo regresar

temiendo perder el rastro

el sustento, lo que permite avanzar

y nos ahogamos en añoranzas

por lo inalcanzable

por lo perdido... por tantas cosas

el ondulado cabello de cierta colegiala

y sus ojos... sus ojos

el piano viejo de la academia

el no saber tocarlo

el silencio cuando debimos hablar

la calma (siempre tan bella y tan breve)

intimidantes pasos tras la cortina

los gritos, los gemidos, la histeria

la verdad de labios de un mentiroso

como un desconsuelo

como espinas trenzadas

y la sangre llorada que se seca en las mejillas

4 ago 2008

Poetas sin rostro

Amigos poetas
poetas sin rostro
letras con emociones
somos lo que escribimos
somos la tenue luz
que se adivina a través de un cristal opaco
las gotas sobre el musgo
dadoras de vida
el beso que no conseguimos olvidar
aquel instinto animal, aquellos ojos...
la sangre sobre el suelo estéril
las gloriosas derrotas
las miserables victorias
los finos dedos del pianista
el ceño fruncido del iracundo
somos nuestras dudas
a menudo disfrazadas de certezas
el laberinto, el desierto
el hastío, la quietud
los dragones y mariposas
lo vivido, lo soñado
la serpiente que se arrastra
la ingrávida gaviota
el vaivén de los recuerdos
sobre débiles estructuras nos balanceamos
divisando negras nubes de desconsuelo
aprendices de alquimistas
convirtiendo el amor en hipérboles, sinécdoques...
concatenaciones, metonimias...
pleonasmos, líneas en blanco...
mojadas de lágrimas
el olvido no se deja tomar de la mano
es resbaladizo, jactancioso y burlón
somos polvo de estrellas
somos el universo y la razón que lo concibe
el olvido cantado a coro
la memoria que está llena de olvido
aunque no lo sepa
aunque divise vestigios de un raro mundo
somos impacientes, temerosos
amantes atados a un reloj
ilusión de lo innombrable
de lo indestructible de Kafka
del uno Plotiniano
del Logos de platón
del misterio del tiempo
que nunca inició
que nunca acabará
soñando con duendes
pensando que somos sus hijos
que no existen
que quizás no existimos
deformando lo ya creado
intentando cambiar el mundo
por un hogar, por un jardín...
el silencio
por la poesía...
somos la canción
aquella canción...
si tan solo... pudiera...

Edward

3 ago 2008

Entrevista Marcos




Y mientras tanto,
si arde Lacandona
si Marcos abandona,
¿quién será nuestro dueño?

Ismael Serrano

2 ago 2008